11.26.09
Hookah
Hace poco Zsabina, una chica húngara, se puso en contacto conmigo a través de Couchsurfing: ha empezado a trabajar en Bryn Mawr como niñera para una familia de la zona y está intentando conocer gente (resulta que conoce y sale bastante más que yo, pero eso es otra historia).
Antes de que contestara su e-mail fui a tomar un café al Milkboy de Bryn Mawr (que es mi bar favorito y tiene wifi gratis, pero eso es otra historia). Había otra tres personas en la cafeteria: un chico y una chica conversando sobre España y un chico algo más mayor navegando por internet. La pareja comenzó a hablar sobre Barcelona, sobre la Sagrada Familia en concreto, y el chico del ordenador se metió de pronto en la conversación. Todos estaban convencidos de que el templo catalán no era exactamente una iglesia, pero no recordaban nada más. Me metí yo también en la conversación y resultó que la chica en cuestión (todo esto después de diez minutos intentando diferenciar una iglesia de un templo expiatorio) era Zsabina, que me reconoció. El chico que la acompañaba también tenía noticias de mí y resulta que me conocía porque, antes que yo, él había estado hablando con los que ahora son mis compañeros de casa. El mundo es un pañuelo.
Desde entonces he quedado un par de veces con Zsabina. La primera tomamos algo por los bares de la zona y la segunda, antes de ayer, estuvimos en un bar nuevo llamado Hookah en el que se puede fumar estas tradicionales pipas de agua árabes también conocidas como shisha, narguile, kalyan o cachimba, entre otros nombres. No fuimos solos sino que fue bastante multitudinario: siete niñeras de la zona (dios las cría y ellas se juntan), Mat (el chico con el que hablaba cuando nos encontramos casualmente en el Milkboy) y una amiga de Mat. Noche de vino y humo, pues. Y un nuevo fichaje para mis no excesivamente divertidos días en Philadelphia.
11.25.09
Novedades
Desde esta misma mañana he introducido dos novedades en el blog: la primera (por recomendación de Dakkosta, que no ceja en su empeño de buscar nuevas y tecnológicas formas de meterse con lo que escribo) es que podéis calificar la calidad de cada post entrando en ¨Dejar un comentario¨, justo debajo del título (después de pichar en ¨Dejar un comentario hay que subir con la barra de la derecha para ver el título) aparecen cinco estrellitas con las que calificar el texto; La segunda novedad es que podéis suscribiros y recibir los post que publique directamente en vuestro e-mail. Sólo hay que introducir la dirección de e-mail y pinchar en el botón ¡Suscríbeme!. ¨Confesiones desde el otro lado¨ más cansino que nunca, señores.
Steven McCurry
Quizás a muchos no os diga nada el nombre. A mí, desde luego, ni me sonaba, la verdad, pero seguramente lo que todos conocemos es esta fotografía, que él hizo en Afganistán:

Estos días hay una exposición con algunas de sus fotos en Villanova, y el sábado pasado estuvo dando una charla en la universidad así que aproveché la ocasión para conocerlo en persona y ver sus fotos. Ésta, la más famosa, no es mi favorita, aunque es impresionante. Aquí tenéis su página personal y aquí algunas fotos más. Merece la pena echarles un vistazo. Ésta y ésta son mis favoritas entre las que están exponiendo ahora en Villanova.
11.23.09
¿Y los que no crean en Dios?
El cardenal arzobispo de Barcelona, un tal Sistach, ofrece una razón de peso para mostrarse en contra del derecho de la mujer a decidir sobre la interrupción del embarazo durante las doce primeras semanas de gestación. Dizque “la vida es de Dios”.
Esto… ¿y si no creemos en Dios? Después de darle vueltas al tema, creo que, a lo mejor, pudiera ser que este señor crea que nos va a amedentrar porque saque a pasear a su amigo invisible…
Lo que más me llama la atención de todos estos temas que chocan con la religión es que esta gente intente legislar según sus creencias particulares. Que uno tenga el derecho a divorciarse, casarse con alguien del mismo sexo, comerse un sandwich de jamón con queso, tomarse una copa de whisky, decidir sobre su cuerpo o follar con condón no te obliga a hacerlo. Si tu religión te lo prohibe, perfecto, nadie te obliga a hacerlo: folla a pelo, no bebas alcohol, no comas a la vez lacteos y carne y, por infernal que sea tu matrimonio, no te divorcies porque Dios podría castigarte pero… ¿por qué se empeñan en que los que no creemos lo mismo que ellos no podamos hacer lo que nos da la gana?
11.21.09
Noche de NBA
Ayer, como ya anuncié hace tiempo, estuve en el partido que enfrentó a los 76ers de Philadelphia contra los Grizzlies de Memphis. Fui con Andrés y Pep, dos compañeros de Villanova. Aquí tenéis la crónica del partido, que yo voy a contar otras cosas.
El estadio de los Seventy Sixers (Wachovia Center) está a las afueras de la ciudad, en una gran explanada en la que han colocado un estadio en cada esquina. Uno de béisbol, uno de fútbol americano, uno de hockey hielo y el de baloncesto: todo de proporciones americanas. La crónica dice que hubo 14.269 aunque a mí me parecieron muchísimos menos, pero bueno, el estadio tiene capacidad para 21.600 seiscientas personas. Como dije, compramos las entradas más baratas y, por tanto, las más alejadas de la pista, pero no tardamos en solucionar esto. Como había bastantes asientos vacíos por ser inicio de temporada y el rival no tiene mucho nombre (hay que ser honesto aunque juege Gasol) aprovechamos el descanso para colarnos (hay un segurata en cada vomitorio) en la zona baja central, la de las entradas a partir de 90 dólares (nueve veces más caras que las nuestras) así que vimos el partido como señores, muy cerquita de la pista.
El partido, por otra parte, no es más que la atracción central de toda otra serie de actividades paralelas pensadas para que el espectador pase la tarde en el estadio. Entre que llegas media hora antes, el partido de por sí dura dos horas (los cuartos de la NBA duran 12 minutos) y entre pitos y flautas, te pasas casi tres horas en el estadio. Y el estadio, no sé por qué no lo había pensado antes pero es totalmente acorde con el modo de vida de este país, es prácticamente un centro comercial, lleno de tiendas de comida rápida, de bares, de juegos recreativos y hasta un dj que ameniza la velada mientras empieza el partido.
No comimos ni hamburguesas, ni nachos ni nada (bichos raros que somos) aunque además de para colarnos en la mejor zona, aprovechamos el descanso para apostarnos entre Pep y yo unas cervezas en la máquina de las canastas, pero empatamos así que no hubo cerveza para nadie…
En los tiempos muertos, entre cuarto y cuarto y en los descansos las cámaras de televisión graban al público así que el que más y el que menos se dedica a hacer payasadas para salir por las pantallas gigantes del estadio y echarse unas risas. Las cheerleaders también merecen su comentario: parecen clones, clones de una tía que está buenísima, así que aquí dejo también una foto del momento estelar de la noche:
La nota negativa de la velada fue que, al final del partido, fui corriendo a la salida de los jugadores y pude hablar unos segundos con Marc Gasol, le pedí una foto, se vino donde yo estaba (majete el tío), me abrazó, le dí la camara a la chica que tenía más cerca y… la muy **** no disparó la cámara así que me fui a casa sin foto pero con todo el sudor de Gasol en mi jersey. Ya habrá otra ocasión. Próximo partido 76ers-Angeles Lakers.
- Tienda
- Estadio
- Salto inicial
- Cancha
- Luchando por una cerveza
- Con Pep
- Con Andrés
- Última foto de Gasol
- Cheerleaders
11.20.09
Publicidad (peligrosamente) engañosa
Si digo que en Estados Unidos la sanidad es un negocio como otro cualquiera, no creo estar diciendo nada nuevo para nadie. Eso provoca, como es de esperar, que los distintos interesados (con los hospitales y las farmaceúticas a la cabeza) compitan por ampliar su cuota de mercado y captar más clientes. Para hacerlo, como no puede ser de otra manera, recurren a la publicidad que, entre otros muchos otros objetivos, tiene los de hacer que tu producto parezca mejor de lo que es y hacer invisible a la competencia. Esto, tratándose de la salud y la vida de las personas, puede ser más peligroso de lo que parece (o tan peligroso como sí que parece). Este es el anuncio que llena las marquesinas de trenes y autobuses durante estos días en Bryn Mawr (donde yo vivo, que no es exactamente Philadelphia):
En mis habituales traducciones libres, vendría a decir: ¨Su ataque al corazón no tiene nada que hacer contra nuestro láser¨ ó ¨Tú infarto no aguanta ni un asalto contra nuestro láser¨. El cartelón promociona una técnica practicada por uno de los médicos del hospital de Bryn Mawr (el mozo de la foto, se entiende) y, claro, anima a todos aquellos con problemas cardiacos a informarse sobre el particular. ¿Pero qué quiere decir exactamente el lema? Desde mi punto de vista hay dos posibilidades:
1- Si tienes problemas de corazón o riesgo de infarto y vas al hospital de Bryn Mawr no tienes nada más que temer.
2- Si ya has tenido el infarto y vas al hospital de Bryn Mawr el mozo de la foto y su sable láser te quedarán como una rosa.
Inevitablemente la publicidad provoca inmediatamente otra cuestión: ¿va a terminar el hospital de Bryn Mawr con los infartos o ataques al corazón? Yo, no sé si por pesismismo o por experiencia, creo que no. Otro tema por el que es imposible que el hospital de Bryn Mawr acabe con los ataques con el corazón es, lógicamente, porque este procedimiento Jedi debe de costar muchos, muchos miles de dólares de los que no todo el mundo dispone.
Otra cuestión muy interesante es la presión que se ejerce sobre los consumidores para que compren determinados medicamentos que necesitan receta. Es común que en España los médicos sean invitados a congresos organizados por empresas farmacéuticas con todos los gastos pagados, reciban regalos y se les llenes los bolsillos de bolis y tonterías varias… en EE.UU. se trabaja también con los pacientes, para ellos, hay anuncios en la televisión que incitan a los enfermos a presionar a sus médicos para que éstos les receten un determinado producto. Me ha sido imposible encontrar un link al anuncio en internet del que quiero hablar (un antidepresivo) pero baste decir que termina con este delirante mensaje: ¨Que te sientas bien no quiere decir que no estés en riesgo¨
11.19.09
Home, sweet home
Estaba viendo el blog y he caído en la cuenta de que todavía no he puesto ninguna foto de mi casa estadounidense así que voy a enmendar el error ahora mismo. Aquí queda:
La pequeña casita de madera blanca que se ve al fondo también es parte de la propiedad, como todo el césped que hay desde donde hice la foto hasta allí. Cuando Lydia estuvo por aquí descubrimos que la casa tiene un sótano húmedo y oscuro donde de momento sólo está la caldera de la calefacción pero que sería un lugar ideal para ocultar cosas y/o personas
11.16.09
¨Ahora¨ sí que no doy crédito
Los de Libertad Digital (y perdón por insistir en esta feliz página), en su infatigable empeño de superarse a sí mismos, publican la siguiente noticia: ¨Al Gore admite que el CO2 no es el principal culpable del calentamiento global¨. Su famoso, versátil y liberal ahora lo reservan para los subtítulos: ¨El principal eco-profeta del planeta (nótese la rima interna: liberales sí, pero poetas), Al Gore, admite ahora que el CO2 no es el principal causante del cambio climático¨
No he podido encontrar en LD ni en Newsweek (revista a la que remite la noticia) estas declaraciones. Más al contrario, el ex vicepresidente americano se reafirma: ¨durante años he estado centrado, sobre todo, en el CO2, y creo que sigue estando justificado¨. Después, añade: ¨Pero un plan integral para resolver la crisis climática tiene que ampliar el enfoque¨. El titular, que no es creación de LD sino que está simplemente copiado (previa traducción) de blogs y periódicos neocons, ni siquiera se justifica con la información que se ofrece después. En el párrafo once, después de intentar convencernos de lo equivocado de las tesis de Al Gore, el redactor de la noticia nos sorprende con la siguiente frase: ¨Se calcula que el metano es el segundo gas de efecto invernadero con mayor impacto en el calentamiento global, por detrás del CO2¨. Rayos y retuécanos, ¿en qué quedamos? once párrafos retorciendo las palabras, omitiendo información y recortando extractos por donde más le conviene para terminar diciendo lo que lleva media hora negando, que el CO2 sigue siendo la principal causa del calentamiento global.
El penúltimo párrafo, en el que, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, el redactor se detienen a criticar la fortuna del ex vicepresidente, se asegura (no da fuentes ni datos, lo deja caer) que su riqueza ¨no proviene del libre mercado, sino de las políticas gubernamentales aplicadas por Barack Obama¨. Nadie debe de haberle dicho que Obama lleva escasamente un año en la casa blanca y que Gore es rico desde hace ya un tiempecito largo. Es curioso también el empeño en criticar que Gore invierta su dinero en empresas verdes y de energías alternativas y se haga rico de esta forma y no se comente ni palabra de toda esa gente que se hace rica con cementeras, refinerías, petroleras, papeleras, madereras o panfletos digitales. Pareciera que invertir en renovables es delito.
P.D. Notas para un futuro estudio lingüístico sobre LD: Zapatero (en la penúltima remodelación de su gobierno) se rodeó de ¨amigos¨ y ¨compinches¨. Al Gore no tiene seguidores, simpatizantes ni colaboradores, tiene ¨acólitos¨.
11.14.09
Salu, ya no aguantaba más.

Como algunos de vosotros ya sabréis, mi bar favorito es la Herradura, en Plasencia. Mucha gente me pregunta por qué y yo no siempre sé dar una respuesta. Probablemente sea porque me conocen y yo conozco a la familia y, en un momento dado, puedo entablar conversación con cualquiera de los cuatro; también porque puedo dejar a deber si alguna vez (y alguna vez ha pasado) me bebo más de lo que llevo encima. Además, puedes leer el Sport (no en muchos bares de Extremadura se puede) y te puedes hinchar a torreznitos.
Los torreznitos de la Herradura no son los que veis en la foto, que son una burda imitación. Salu selecciona sólo el mejor producto: 90% grasa -10% de finas vetas de magro y las fríe en una plancha que está a la entrada del bar, provocando que el local huela permanentemente a fritanga. No soy el único que habla maravillas de esta delicatessen culinaria, el bar y sus torreznos ya fueron reseñados en el suplemento ¨El Viajero¨ de El País. Suelo decir a quien quiere escucharme, que es lo único que echo de menos cuando estoy en el extranjero: salir de cañas (que es sinónimo de ir a la Herradura). Ayer, vencido por la morriña, me preparé la tapita de la foto. Para aguantar hasta el día 15 de diciembre.













