2 diciembre 2009

De música y piratería

Posted in Uncategorized a 12:53 por objetivolima


Vuelven estos días a dar la matraca algunos músicos y productores con el tema de la (no sé por qué llamada) piratería. Como siempre en estos casos, se ha vuelto a confundir la velocidad con el tocino y se plantean cosas tan estúpidas como la encuesta del diario público: ¿Matará el P2P a la música? y se dicen cosas tan necias como: ¨En cinco años esto desaparece. No habrá canciones ni música¨. Siento que sea Aute el dueño de estas palabras porque no se ha hecho famoso precisamente por decir necedades sino todo lo contrario.

Bueno, en mi humilde e inservible opinión, la música no se va a acabar. Estoy abierto a apuestas si alguien se atreve. Dentro de cinco años, y dentro de diez, y de cien, seguiremos escuchando música y habrá gente que se dedique a hacer canciones. Los problemas surgen cuando confundimos creación artística con propiedad intelectual. Y la creación, la que nace por necesidad de transmitir algo, no la regulan las leyes. La propiedad intelectual, cabe recordar, es un invento bastante moderno. El siglo de oro español, el romanticismo alemán, el renacimiento italiano y, en fin, muchas de las épocas artísticas más brillantes de la historia se dieron sin ningún tipo de protección para los autores, que se limitaban a entregar sus trabajos a un impresor por una pequeña cantidad y no volvían a recibir nada en absoluto. Su libro dejaba de ser suyo. Igual que Bach no recibió un centavo por los millones de veces que se interpretó su música. Lo cual no quiere decir que la propiedad intelectual no sea un gran avance, ni mucho menos.

Tomemos el ejemplo de los poetas, a los que nadie lee ni mucho menos se pueden plantear vivir de su poesía (en el 95% de los casos). ¿Ha desaparecido la poesía? Peguen una patada, seguro que mínimo salen dos. Recordemos, por último, aquella época en la que empezaron a surgir hordas de músicos independientes seguidores de esa corriente que se ha dado en llamar do it yourself (el famoso yo-me-lo-guiso-yo-me-lo-como). Esa época es hoy, en la que cientos de chavales (más que nunca antes, y eso que estamos, según algunos, en plena ofensiva pirata) se reunen en casas, garajes o centros juveniles para escribir, componer, grabar y producir sus propios temas, sin intermediarios ni presupuestos millonarios. La música, me parece a mí, no se acaba, sino que está en fuerte crecimiento, con más gente que nunca escuchándola y más gente que nunca creándola.

¿Es criticable la ley de propiedad intelectual? Pues mira, me parece que no mucho. Ha ayudado a que muchos artistas puedan dedicarse única y exclusivamente a crear, a vivir de lo que crean sin tener que desempeñar oficios secundarios, a que el trabajo del artista se parezca un poco a los trabajos más comunes, a darles seguridad. Sin embargo la época parece estar tocando a su fin y lo que si puede acabarse en cinco años, o en los que sea, es la industria discográfica tal y como la conocemos ahora. Los que si pueden irse acabando son los Chenoa, los Rosario, los Aute, los Loquillo y, en general, los músicos que viven de vender discos de plástico. (Por eso son ellos los únicos que van a manifestaciones y no otros miles de músicos que no viven de los royalties)

Creo que va a conseguirse poco con leyes o amenazas. Internet ha abierto unas posibilidades que no se van a cerrar con reales decretos: no se le pueden poner puertas al campo (e internet es un universo entero). Así que lo mejor que pueden ir haciendo los que hoy se han manifestado en la Castellana es ir pensando en otro modelo porque el que hemos conocido hasta ahora se acaba, nos guste o no nos guste. Y creo que no deberían llorar tanto y dedicarse más a estudiar este nuevo modelo, porque internet ofrece muchísimas más posibilidades de negocio que nunca y permite unas relaciones creador-receptor muy interesantes que hay que explorar.

Reflexión final: en realidad, esta es la historia de siempre. Cuando un modelo económico toca a su fin y empieza a surgir otro nuevo, los que han pasado su vida viviendo del anterior no terminan nunca de adaptarse al nuevo ni (es natural) terminan de verlo como algo que puede ser muy bueno y productivo. Pasó entre los defensores del Antiguo Régimen y los liberales, pasó con la Revolución Industrial y pasó con la leche en Tetrabrick. Y seguirá pasando.

P.D. En unos seis o siete años, cuando todo el mundo tenga un e-reader y la gente se descargue los libros de internet como pasa ahora con las canciones, los que se manifestarán en el mismo sitio de hoy serán los escritores, y seguramente alguno diga también aquello de  ¨la literatura se acaba¨. Tranquilos, que no se acaba. El arte es mucho más duradero que los modelos económicos.

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