3 septiembre 2010

Mudanza

Posted in Uncategorized a 14:57 por objetivolima


Para terminar con el tema de la mudanza debo decir (en realidad ni debo ni dejo de deber, es una forma de justificar esta injustificable publicación constante de posts) que no he podido evitar acordarme de mi primera mudanza a Cáceres, con dieciseis años (en verdad la primera mudanza de mi vida fue dentro de Plasencia, de la avenida de la Vera a mi casa actual, pero tenía cuatro años y no me acuerdo…). Recuerdo la mudanza, recuerdo a mi hermano y recuerdo al Doctor porque el Doctor es alguien inolvidable. Recuerdo perfectamente mi primer día de clase porque, quizás no por azar, me senté junto a mi (ahora) amigo Víctor Corchado: recuerdo su carpeta con la fotografía del Che y ciertos lemas subersivos e incluso recuerdo claramente que pensé: éste es de los míos. Yo, que por entonces admiraba al Chemucho más de lo que lo hago ahora, que es más bien poco y que acababa de fundar, junto con Andrés Rodríguez, un sindicato estudiantil en mi antiguo instituto, el ¨Valle del Jerte¨.

He recordado también mi llegada a Cardiff, sin entender ni jota de inglés, y me he recordado abriendo la puerta de la minúscula habitación que habría de ocupar aquel año. Tan pequeña y sin embargo si hablara… Veo a Patricia ayudándome con la matrícula y las asignaturas porque mi inglés no es que no diera para seguir las clases: no daba ni para registrarme en ellas. Recuerdo también las tres bolsas de basura que saqué a la calle el último día con todas las cosas que no podía (ni quizás quería) meter en mi maleta. Me he visto, mientras subía con Kwami el sofá, subiendo a pulso tres pisos una maleta enorme hasta la buhardilla que alquilé en Lieja después de dejar Cardiff. Puedo dibujar perfectamente una tarde con Dario tumbados en los viejos sillones que yo tenía y que el casero se había preocupado de cubrir con unas mantas rojas para disimular su edad. Bebíamos extrañas cervezas belgas y nos reíamos de Maastrich.

Después, puede que mientras subíamos la cama, vi un anuncio en el periódico y vi el periódico. Vi a Lydia sujetándolo y nos vi juntos, cansados y algo mareados todavía por el brutal desfase horario y las 26 horas de aviones, buscando casa en Christchuch, en la isla sur de Nueva Zelanda. La casa era grande, desproporcionadamente grande para nosotros y puedo asegurar que ninguno de los tenemos nada malo que contar de aquella experiencia. Es curioso cómo ahora toda aquella pesadez y aquel cansancio horrible no son sino un bonito recuerdo.

Ahora, ahora que ya he cerrado la puerta tras de mí y el suelo son bolsas, maletas y suciedad, acabo de bajar de un taxi, estoy en West Philly y no sé muy bien lo que hago aquí, no puede decirse, en rigor, que este barrio tenga buena pinta, al menos por fuera, y para qué negar que preferiría estar en otro sitio. Después aparece Dalmas y en algún momento yo empiezo este blog. Recuerdo que no teníamos agua ni luz y el resto ya lo sabéis porque lo fui contando el curso pasado. Se llamaba Bryn Mawr y tenía aire acondicionado.

Parafraseando a Rodolfo podría, supongo, decir: Mis mudanzas vienen a mí, mis mudanzas, con su carga de recuerdos… Y me acuerdo de todas ellas porque en algún momento decidí que, por ahora, esta va a ser la última. En mayo volveré a España y aunque no voy a decir que de forma definitiva, si me atrevería a afirmar que va a ser por un cierto y puede que largo tiempo. Ya me cansé de andar de un sitio a otro, de hacer amigos a los que apenas vuelvo a ver y de no saber dónde estaré el curso siguiente. Sobre todo de esto último, aunque no más que de lo primero y lo segundo no les va a la zaga.

Como dice Kiko Veneno en ¨Memphis Blues Again¨: ¡Oh, mama, esto puede ser el fin!

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5 comentarios »

  1. veronica said,

    Lo peor de las mudanzas no son los horribles palizones que te pegas para cargar los muebles y demás enseres caseros, sino la cantidad de maravillosos recuerdos que se te clavan en el corazón la última vez que cierras la puerta de esa casa, en la que durante tanto tiempo has sido feliz, o desdichado quizá, pero en la que sin duda has vivido una etapa de tu vida de la que tendrás siempre algo que contar y sonreir al mirar al pasado.

    • objetivolima said,

      Sí, pero menudos palizones :-)

  2. nere said,

    Hacía mucho que no te leía pero me he sentido tan identificada con esto: …volveré a España y aunque no voy a decir que de forma definitiva, si me atrevería a afirmar que va a ser por un cierto y puede que largo tiempo. Ya me cansé de andar de un sitio a otro, de hacer amigos a los que apenas vuelvo a ver y de no saber dónde estaré el curso siguiente.

    Mucho ánimo!

  3. nere said,

    Y de empezar de 0 conociendo gente!! Estoy harta de contar por enésima vez las mismas historias.

  4. objetivolima said,

    Sí, en verdad es muy cansado mentalmente. Es una de las cosas que nadie suele tener en cuenta cuando te dicen: ¨Joer, qué bien, en cuántos países has vivido/estado¨ Yo siempre digo que no me quejo, pero no es tan sencillo de hacer como la gente piensa desde fuera, hay que tener cierta (o bastante) resistencia a la soledad, poco sentido de la vergüenza y ese tipo de cosas que no se ponen en el CV. Si es una erasmus es mucho más fácil porque en cinco minutos vas a encontrar varias docenas de personas en tu misma situación. Si no lo estás es mucho más complicado. Yo tengo de eso en grandes cantidades pero creo que este año se me acaban y voy a ver si recargo. Mientras tanto, encantado de tenerte de nuevo por aquí y de leerte. ¿Qué tal tu curro?


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