3 octubre 2010

Barnes Foundation

Posted in Uncategorized a 22:08 por objetivolima


La semana pasada estuve en la Fundación Barnes, un extraño y desconocido museo (para eso que llaman el Gran Público) que, pese a sus extrañezas y relativo anonimato, conserva una de las mayores colecciones de pintura moderna del mundo (básicamente francesa), especialmente cuadros fechados entre 1850 y 1950, por no pisar charcos metiéndonos a hablar de escuelas. En otras palabras: 181 Renoir, 69 Cézanne, 59 Matisse (que diseñó y pintó ad hoc un mural con el tema de ¨La danza¨ para la casa de Albert C. Barnes, fundador de la fundación y cuya casa hace las veces de museo), 46 Picasso, 18 Soutine, 16 Modigliani, 11 Degas, 7 Van Gogh y muestras de otros pintores como Goya, Chirico, Gauguin, y creo recordar que 3 Greco (ni la Wikipedia ni la página oficial ofrencen datos).

Lo primero que hay que puntualizar es que técnicamente no es un museo sino una institución educativa dedicada a la formación de pintores (también es hora de decir llegados a este punto que la traducción de Wikipedia al español es flojísima) creada por el doctor Barnes, un médico que se hizo inmensamente rico con un medicamento llamado ¨Argyrol¨. Como tuve la suerte de ir con mi jefa de Bryn Mawr que además es pintora, pude enterarme de otras cosas como por ejemplo que el tal doctor era un pintor fracasado que, afortunadamente, en vez de empeñarse en pintar se dedicó a proteger y comprar la obra de pintores con más talento. Y, quizás lo más importante, a desarrollar un teoría artística de lo más pintoresca, valga la redundancia. En su casa, que entre otras normas sólo abre dos días a la semana para que el resto de los días este a disposición de los estudiantes de la institución, los cuadros no se organizan como en un museo al uso, sino que se agrupan de forma simétrica en conjuntos de diez o a veces más cuadros según un color o un motivo. Dando lugar a paredes como esta:

Además, no se admiten tacones de menos de dos pulgadas de ancho (para evitar el ruido al caminar) y, en teoría, los cuadros de la exposición no podían (según el testamento de Barnes) salir jamás de la institución, ser prestados a otras exposiciones o mostrarse en exposiciones itinerantes. Todo esto se fue al garete cuando la gravísima situación económica de la institución obligó a empezar a prestar cuadros a otros museos para intentar salir a flote.

En la actualidad hay un enfrentamiento entre la fundación, decidida a trasladar el museo a Philadelphia, y el Círculo de Amigos, que se empeña en respetar el testamento del doctor Barnes.

Aquí algunos de los cuadros de la Fundación y fotos del museo.

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3 comentarios »

  1. Camille said,

    hehe, salgo un poco del tema pero eso de los tacones y del ruido me recuerda a los museos en Rusia. Como sabes, las Rusas tienen estilo propio, y entonces todas ellas llevan tacones de aguja, lo que tiene por consecuencia de destrozar los parquets. Entonces, aunque lleves zapatillas de deporte, al entrar en cualquier museo tienes que poner calzado de fieltro y deslizarte por las salas.

    • objetivolima said,

      Me parece de puta madre. El ruido de tacón es molesto.

  2. Camille said,

    Para mi es super molesto que el parquet del Ermitaje parezca el de una granja despues del pasaje de millones de vacas!


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